Octubre

La importancia de tener un buen historial crediticio

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En Principal nos preocupamos por brindarte información, recursos y herramientas que te permitan tener finanzas personales sanas, es por ello que nos interesa que conozcas más sobre el historial crediticio.

Muchas personas piensan, de manera equivocada, que las sociedades de información crediticia, como Buró de Crédito o Círculo de Crédito, son listas negras en donde aparecen los malos pagadores.

En realidad no es así. Todos los que tenemos o hemos tenido un crédito, o bien hemos contratado algún servicio que se ofrece a crédito (como un plan de telefonía o servicios de televisión de paga), aparecemos en alguna de estas sociedades, simplemente porque en ellas se concentra la información que reportan los otorgantes de financiamiento.

Recordemos que el papel de las sociedades de información crediticia consiste en recopilar y concentrar la información relativa al historial crediticio, tanto de personas físicas como de personas morales.

Ella incluye nuestros datos generales, así como la información de todas las líneas de crédito que tenemos a nuestro nombre, fecha de apertura, límite de crédito, saldo actual, pago mínimo y el comportamiento de pago de los últimos 24 meses. También están datos de aquellos créditos que ya han sido liquidados (éstos se eliminan cuando vence el plazo legal, que puede ser hasta 72 meses a partir de que ha sido cerrado – o de la última vez que fue reportado). En caso de que hayamos pagado con descuento o convenio, causando quebranto al sistema financiero, también queda registrado.

De esta manera, la gran diferencia es cómo aparecemos en esas sociedades. Si somos personas que siempre pagamos de manera puntual, manejamos nuestros créditos de manera correcta y además no estamos muy endeudados, nuestro historial es ejemplar y nos puede abrir muchas puertas.

Pero si por el contrario tenemos un historial negativo, que muestra un comportamiento irregular o bien un nivel de endeudamiento importante, aunque estemos al corriente, nos puede costar mucho trabajo obtener un nuevo préstamo. Y si lo logramos, seguramente será muy caro, por el mayor riesgo que representamos.

Cada vez que necesitamos pedir un préstamo, la entidad financiera consulta nuestro historial en alguna de estas dos sociedades y utiliza esta información en su proceso de evaluación. Así, pueden ver cuántos créditos tenemos abiertos, cuánto debemos en cada uno y cuál ha sido nuestro comportamiento (cuántos retrasos, con qué frecuencia, durante cuánto tiempo).

Aunque cada una tiene criterios de aceptación distintos, no es difícil darnos cuenta que la mayoría preferirá prestarle a quienes han sido más responsables en el manejo de sus créditos. Por otro lado, existen algunos bancos que ofrecen tasas de interés diferenciadas en productos como crédito hipotecario, o bien que ofrecen a sus mejores clientes, impecables pagadores, invitaciones a financiamientos a condiciones muy por debajo de las que ofrecen al público en general. Por eso es tan importante contar con un buen historial crediticio.

Todos podemos consultar de manera gratuita, una vez al año, nuestro reporte de crédito especial en cualquiera de las dos sociedades (ambos contienen la misma información). En caso de que exista algún error, podemos realizar una reclamación en un plazo de 90 días posteriores a la generación de nuestro reporte.

 

Referencias
1 Buró de Crédito
2 Círculo de Crédito
3 Consumer Reports, How your credit score raises your premium

 

 
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Mi yo futuro

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Un día cualquiera me levanté pensando en mi yo futuro, o sea, la Miriam de 65 años, cuando llegara el momento de jubilarme. ¡Estaba tan llena de sueños, y tenía tan poca idea de qué debía hacer para cumplirlos! Había visto a la abuela de una amiga tener que depender totalmente de hijos y nietos para sobrevivir en esa etapa que viene después de la vida laboral.

La abuela de mi amiga vivió 90 años. La esperanza de vida en 2015, según datos del Banco Mundial, era de casi 74 años para las mujeres, contra los 54 de 1960. Para Latinoamérica y el Caribe, esa esperanza está por encima de los 78 años. Como yo no tuve hijos, y por tanto no tendré nietos, estas estadísticas me pusieron de cara a un futuro preocupante. ¿Qué pasaría si yo viviera tantos años? ¿Quién cuidaría de mí? ¿Cómo haría en caso de no poder trabajar cuando sea aún mayor?

Eran preguntas que aún no tenían respuesta, y que me hicieron informarme. Yo tenía entonces 40 años. Lo primero que hice fue averiguar por mi Afore, que durante mis años de empleada se había estado alimentando –al parecer, silenciosamente–, aunque nunca me ocupé de ver qué pasaba con ella. También leí entonces que ese ahorro me garantizaría alrededor del 30% de mi salario al momento de jubilarme, o sea, muy poco. Para colmo, desde hacía un buen tiempo estaba yo trabajando como emprendedora, y por tanto no cotizaba directamente a esta.

No estoy asociado al IMSS ni al ISSSTE. ¿Qué hago?

Cuando parecía que el futuro de Miriam estaba perdido, conocí a quien es todavía mi asesor financiero. Con él inicié un fondo de inversión a largo plazo, destinado no a vivir cuando me jubilara, sino a realizar mis sueños. Sin embargo, también fue el momento de tomar una decisión acertada con mi retiro del mundo laboral.

Afortunadamente, aunque yo trabajaba de forma independiente, podía de todas formas cotizar a mi Afore, la misma que había tenido desde que era empleada. La diferencia es que las aportaciones las tenía que hacer yo de forma regular, y solo yo. Sin embargo, tenía todos los beneficios de cualquier empleado y, además, beneficios fiscales que me resultaron muy atractivos para el tipo de emprendimiento que ya entonces manejaba.

Al fin, tenía yo que ocuparme de mi futuro, pero no tenía topes mínimos ni máximos para aportar a mi cuenta individual, y podía deducir 10% de los ingresos o el equivalente a cuatro salarios mínimos generales vigentes en mi lugar de residencia.

Los tiempos habían avanzado tan aceleradamente que, además, podía meter mis datos en un simulador 'Semaforo para el retiro' que me arrojaría una proyección aproximada de cuánto tendría que ahorrar mensualmente para recibir, al momento de retirarme, lo suficiente para vivir 20 o 30 años más, realmente fue muy fácil hacer mi proyección.

Hoy soy una Miriam ocupada con mi destino. Podré vivir mucho sin grandes preocupaciones. De hecho, estoy haciendo planes para cuando llegue ese momento. Mi yo futuro, para mi tranquilidad, no tiene ya nada que reprocharle a mi yo presente. Nos hemos hecho amigas y juntas planeamos el porvenir.

 

 
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